• TIEMPO MUERTO

   por Jaime Barba

 

                               I

Porque en el contratiempo sin la espera 
las horas se me hacían menos largas, 
y todo como un hilo 
que se amarra; 
como una aguja que cosiendo estrellas, 
sin medir ni siquiera las distancias; 
como la tarde que se fue de prisa 
en un peregrinar sin esperanzas... :

 

¡Así, pero así, como se dicen 
las cosas, sin pensarlas; 
para encontrar tu nombre en el olvido 
se alargaron de nuevo mis pisadas!

                             II

Quiero verte otra vez en el minuto, 
estremecida toda como un ala; 
quiero verte tendida como un lago 
en el azul sereno de sus aguas; 
- prisionera del tiempo y de la orilla - 
enlazando paisajes sin distancias; 
toda lista para el viaje 
como un sueño que se ensancha; 
curvada, como un arco cuando vibra 
por la flecha que parte trasnochada. 

                            III

Cuando el cielo se vuelve pensativo 
y la tierra parece que descansa 
voy quedando en la margen del crepúsculo 
enroscando la noche que me abrasa. 

 

Para hablarte de cosas que no entiendes 
- porque a veces retuerzo mis palabras -, 
como un manto me tiendo en tu camino 
al sentir el rumor de tus pisadas.

 

Ya me tienes colgado en todo el centro 
y en el grave minuto que no pasa.

 

¡Acuarela de tardes imposibles, 
eres muro del "No" que se desplaza!

                           IV

Para hallar las veredas del comienzo 
voy siguiendo la ruta del espacio, 
y el deseo se arrastra perseguido 
y me pierdo en la noche de mis pasos.

 

¡Si supieran la angustia de las hojas, 
de la rama quebrada en mil pedazos, 
de la honda raíz cuando se seca 
y del árbol que muere arrodillado...!

 

¡Si supieran por qué se acorta el tiempo, 
y por qué los rosales se han secado, 
y la sed que nos quema cuando un libro 
se ha tirado...!

 

Para ti que no sabes de estas cosas 
- porque hay cosas que viven dando saltos - 
te retengo en la cárcel de mis dedos 
como a un simple relicario, 
y te echo de mí mismo 
como echa un jugador todos sus dados.