XIII

 por Jaime Barba

Te digo adiós 
como quién dice:  pronto. 
Como se dicen palabras sin sentido 
cuando acechan reclamos 
desde las mismas sombras

 

¡Tú eres como la ola que rechazó 
la arena, Polimnia!

 

En ti se conjugan todos 
los misterios del alma.

 

Y el por qué de ese blanco 
de tus dos palomas blancas.

 

Para poder amarte 
recogí de tus playas 
caracoles azules, 
madreperlas heladas.

 

¡Dame de mis recuerdos 
un torbellino de luces azoradas 
y te haré con mis brazos 
caminos de esmeraldas.

 

¡Y tú, como un cisne que cruza, 
me darás la esperanza!

 

¡Mírame como quien mirase 
en sus noches de ensueños 
y estrellas apagadas,

 

horizontes lejanos, 
y puertos sin escalas: 
y verás como crezco en la tierra 
salobre de mis horas amargas!

 

(¡Oh, mi adorada!)

 

 

¡Amame como se ama una sombra 
de alegrías pasadas, 
y sabrás como el tiempo 
se detiene en tus manos, 
se detiene en tu rostro, 
se detiene en tu alma!

 

¡Amame como se ama 
un recuerdo, una cita, 
unas lentas pisadas, 
un paisaje remoto y perdido 
en donde la luz se apaga; 
como se ama un sueño, 
como quien dice:  nada! 
Y te hablaré de versos, 
de jazmines y lirios...,

 

¡Y de lágrimas!